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martes, febrero 10, 2015

Próximas reuniones. 26 de febrero y 5 y 12 de marzo.

Buenas noches, queridos Loyolos: 
 
Las tres próximos reuniones, tres jueves consecutivos, vamos a comenzar a trabajar el nuevo material: "VIAJE POR LA ESPIRITUALIDAD IGNACIANA".
 
Antes del comienzo del mismo, existe un prólogo, introducción y otras cosas que pueden servir de utilidad y dar un flash con carácter previo a su estudio y profundización.  
 
Jueves Febrero 26 
CAPÍTULO 1 : ¿ DÓNDE ESTOY? ¿COMO ESTOY? ¿QUIEN SOY?
Oración preparada por Mateo           
 
Jueves Marzo 5
CAPITULO 2: ONCE YUNTAS DE BUEYES
Oración preparada por Carmen
 
Jueves Marzo 12
CAPITULO 3:  ¿QUÉ ES LO QUE FALLA?
Oración preparada por María Lozano
 
El material es bastante bueno.  Nos va servir para seguir profundizando en materia de ejercicios espirituales que, como bien sabéis, es la columna vertebral del carisma de la Compañía: el discernimiento, aquel que nos lleva a vivir la vida con mayor intensidad y de cara a Dios. 
 
La próxima reunión no es el día 19, ese día es el taller de espiritualidad ignaciana. Luego os paso las demás fechas del trimestre, más próximas, de las actividades del Centro. 

lunes, febrero 09, 2015

CRÓNICA DE UNA JORNADA DE DESIERTO. 31 DE ENERO.

"Tu sabiduría es un misterio para mí/ es tan alta que no alcanzo comprenderla" (Salmo 139)

Corría el día 31 de del pasado mes cuando un grupo de amigos en el Señor se puso en camino hacia algo desconocido. Todos iban a un mismo sitio pero... cada uno a su ritmo, desde sitios distintos y a horas diferentes. Como si se tratara de un paréntesis dentro de su vida agitada. 

El punto de encuentro para todos ellos era una finca de secano, llamada los Villares, en memoria de aquella villa romana cuyos vetustos restos se alzan todavía en una de sus placetas. Se trataba de un sitio indóneo para que un pueblo dejara de ser nómada y allí se asentara con el objetivo de aprovechar los cuantiosos recursos existentes en aquel hábitat especial y de esta manera poder subsistir. 

Aquella fría mañana del día de San Juan Bosco unos ignoraban el sitio al que acudían... Otros no conocían el tipo de experiencia en el que iban a participar. Fuere lo que fuere, todos se dirigían a aquel lugar recóndito con una misma inquietud. Si los romanos lo encontraron adecuado para poder vivir alli por los recursos existentes (riachuelo, fauna, condiciones propicias para el cultivo de la vid, olivos y cereal), este colectivo de jovenzuelos también lo consideró apto para propiciar su encuentro con Aquel que les llama por su nombre... Aquel que les calma sus inquietudes y los invita e impulsa a lo más, al MAGIS... Aquel que los conduce a una vida mucho más próspera que la que pueden propiciar valiosos pero efímeros recursos. 

Allí, en los Villares, cada uno, desde su experiencia, le pondría después un nombre a dicho encuentro y le supondría un sentimiento, el suyo, único e irrepetible, pero, tras el encuentro, todos volverían a su realidad ruidosa con un pensamiento común, aquel del Obispo de Hipona: "Pero tú eras más íntimo que mi propia intimidad y más alto que lo más alto de mi ser..." (Confesiones III, 6, 11). El Señor no deja a nadie indiferente...

Conforme iban llegando los participantes, el Amigo les daba la bienvenida de las formas más llamativas. A unos en forma de ciclogénesis, a otros a través de la lluvia y algunos con importantes ráfagas de viento. Sobre las diez comenzó el retiro con aquella premisa que dijera en su día un célebre jesuita: "El cristiano del Siglo XXI o es místico o no es cristiano". A dos coros se entonó aquel apreciado salmo 139 (138) y también se leyó aquel fragmento de la Carta de San Pablo a los Hebreros, 4, 12 y ss que comienza con aquel versículo 12 que dice así"La Palabra de Dios es vida y eficaz y más cortante que una espada de doble filo".

Sea como sea, la Palabra de Dios es vivificante y las circunstancias de alrededor pueden permitir que nos empapemos de la misma y así facilitar el encuentro. Tal es así que si a la sombra de un pino, es bonito oir el piar de los pájaros y la correr de las aguas, más bonito o, mejor dicho, más profundo es sentir en aquella estampa dentro de tu corazón aquella dulce voz que te dice: Yo te amo (Jn 15,9). Te he llamado por tu nombre (Is 43,1), tu eres mío. Antes de haberte formado en el seno materno, te conocía(Jer. 1,5). No me has elegido tú a mí, sino que fui yo quien te eligió (Jn 16,16)

La Voz del Señor transforma la vida si te dejas penetrar por ella. Y uno de sus medios idóneos para ello es el silencio. Una las frases de aquel material que se repartió decía: EL silencio es el sol del amor y madura los frutos del alma... Si estuviera privado de silencio, el amor no tendría ni gusto ni perfumes eternos...

Mientras un loyolo saboreaba estas letras, cerró los ojos, se detuvo en ellas y contemplando distintas fotografías del album de su vida, le nació el dar gracias por todos aquellos encuentros con el Señor en los que ha sido su Amor el que lo ha llevado a amar a otras realidades y personas, fotografías que en algún momento deseó con sus manos romper y que ahora admira conteniéndose la emoción.

Y para poder oir esa voz del Señor, es necesario mucho silencio. Tal es así que el marco de los Villares es idoneo y un medio para llegar a ese "silencio sonoro". Muchas cosas se dijeron en aquella plática de inicio, muche leyó en el material preparado y y mucho se compartió en la Celebración de la Eucaristía. Lo que sucedió en el corazón del hombre tan sólo Dios lo sabe, el único capaz de escrutar los corazones de los hombres. Loado sea Dios!!

Y como aconsejaba San Ignacio en relación con los EEEE, tras un buen rato de oración, buena comida y buen expansionamiento. Viandas de todo tipo se acercaron al calentor de una chimena donde, entre muchas risas, chistes, reglas para filtrear y el resonar de una guitarra, transcurrió aquella invernal y divertida tarde mientras uno, anodado, contemplaba a través de la ventana de la habitación la caida de unos copos de nieve que, al llegar al suelo, no llegaban a cuajar.

PD: Un fragmento de aquél textto repartido decía así"Observa esta ventana: no es más que un agujero en la pared, pero gracias a ella todo el cuarto está lleno de luz. Así, cuando las facultades están vacías, el corazón se llena de luz. Al estar lleno de luz se convierte en una influencia por medio de la cual los demás se ven secretamente transformados."

PDY todos volvieron a sus lares con el firme propósito de buscar silenciosos encuentros, hermosas ventanas en medio de su vida iluminada de bombillas eléctricas.

Que prefieres: luz electrica o luz procedente del Sol???

Y Dios en medio de todo. Al lado de la chimenea animosa y en medio del verde bosque.  

domingo, febrero 08, 2015

CURSO 2014/15

Tenemos un poco abandonado el blog, pero la comunidad sí que está muy activa y siguen las reuniones cada dos jueves, Eucaristías, retiros, convivencias y demás celebraciones.
La siguiente, el jueves 19 de febrero en el 2º piso del edificio Fontanar.

miércoles, julio 23, 2014

I MEDITACION MARCHA AL CORAZON DE JESUS 2014

Con motivo de la celebración de la marcha al Corazón de Jesús de este año, se nos encargó a nuestra Comunidad la primera meditación de la misma. Aqui la comparto por si os apetece reflexionar sobre el tema.



I MEDITACION MARCHA AL CORAZON DE JESUS 2014


Jesús, reflejo de la misericordia del Padre.


Tradicionalmente se ha entendido la encarnación como un descenso de Dios en la historia de la humanidad, pero de nuestro lado en cuanto destinatarios del descenso implica más un ser asumidos por Dios en ese encarnarse (voz "encarnación" en DEI pg 742). Tanto es así que podemos afirmar que Dios asume al Hombre en cuanto que el descenso de Dios en Jesús tiene como finalidad mostrarnos el camino de salvación.
Dios deja la eternidad y se encarna en la historia con el fin de ordenarla internamente y ello para que se pueda obrar la nueva creación. El camino que nos es ofrecido por Jesús como el nuevo Adán y que es mostrado como camino de salvación, realmente comienza con el amor de Dios por su creación, hasta el punto de abandonar la eternidad y encarnarse en la persona de Jesús para que así, haciéndose uno de nosotros, podamos seguir el ejemplo que nos es marcado.
Que seamos asumidos por parte de Dios mediante el envío de su hijo, implica la mayor muestra de amor de Dios por cada uno de nosotros en cuanto que criaturas suyas somos amados y mediante el envío de Cristo, somos invitados a una salvación que se caracteriza por intentar imitarle. Es precisamente pidiendo ser guiados en ese camino, pidiendo ser iluminados para conseguir vislumbrar cuál es la voluntad del Padre, como confiadamente podremos poco a poco ir siendo más libres y más plenos.

Haciendo una actualización de lo mencionado, podemos afirmar que igual que la Trinidad decide enviar al Espíritu Santo para la salvación del Hombre encarnándose en uno de nosotros, también en nosotros cuando nos configuramos con Cristo por la obra del Espíritu Santo se produce una actualización en el momento presente de aquel momento histórico, al materializar nosotros mismos la voluntad de Dios cuando elegimos por obra y gracia del mismo Espíritu Santo. Es una imitación de la encarnación del Verbo en el mundo, lo que se produce cada vez que elegimos desde Dios y en Dios al sernos revelada su voluntad en nuestra elección. Poco a poco imitando a Jesús es como se puede ir concretando y realizando el Reino, ya que tras ir discerniendo y consecuentemente eligiendo nos vamos configurando desde Él y en Él.
La encarnación por tanto es el tiempo del Espíritu Santo, al igual que en nuestra vida somos llamados a dejarnos guiar por su acción y por sus mediaciones para permitir que sea Dios quien nos muestre su voluntad, también a través suyo somos llamados a encarnar como María la acción de Dios en nosotros, de modo que se manifieste en el mundo y seamos muestra de su amor.
La llamada es por tanto una llamada a adoptar la actitud de María que supone un abrirse a la acción del Espíritu y disponerse para, superando y asumiendo nuestra condición humana y todos los condicionantes que implica, confiar de un modo absoluto en la palabra revelada y en la propia persona de Cristo en cuanto muestra encarnada del Padre. Implica y supone por tanto ser conscientes de aquello que nos ata y descubrir contemplando a Jesús el camino hacia la más plena libertad.
La configuración de nuestra persona con la de Jesús se tiene que realizar internamente, desde el corazón, pausadamente y siendo llevados al ritmo que el espíritu vaya marcando en cada uno.
De hecho un rasgo que nos permita conocer cuándo estamos tomando decisiones y eligiendo a la luz del Espíritu y no movidos por otras razones o motivaciones más o menos buenas o más o menos engañados, está en la identificación con la persona de Jesús, de modo que poco a poco vayamos identificándonos con él y por tanto vayamos construyendo y haciendo posible el Reino.
Es precisamente en nuestras elecciones y decisiones como poco a poco vamos estableciendo vínculos con personas, comunidades, instituciones o con una forma estable de vida y esto, decidido a la luz del Espíritu imita en cierto modo la encarnación de Cristo: Dios se ha vinculado en Jesucristo al tiempo y al espacio y, hecho hombre, ha dado su vida por los demás. Jesús fue fiel a esa vinculación, incluso cuando sintió resistencia, hasta la muerte.
El que se compromete y emprende el reto cristiano entra, pues, para siempre en el seguimiento de Cristo.

En nuestra mano está por tanto, disponernos y abrirnos desprendidamente a la acción del Espíritu en nosotros de modo que gracias a su luz podamos descubrir cómo se configura la particular forma personal de imitación de Jesús y por tanto el camino al que somos llamados; un camino no exento de dificultades que implicará necesariamente un morir a nosotros mismos con todo lo que ello supone.
La unión con Cristo imprime en la acción sus valores, su poder, su misericordia y su amor. Cierto es que Cristo fue llevado por el pecado del hombre hacia la Cruz, símbolo cristiano que mejor muestra el desprendimiento de uno mismo, la entrega misericordiosa y amorosa por el otro. Y cierto es que amar y entregarse no resulta sencillo ni seguramente nos conduzca hacia algún sitio distinto de donde fue Jesucristo conducido, pero en esa cruz está la entrega más grande que nadie puede hacer, el amor más desmedido y más puro que podamos desear. Hoy sabemos que pese a todo la muerte no tiene la última palabra ya que detrás de ella y por encima de todo ello está la resurrección, la victoria del amor sobre el mal del mundo y la confirmación de que merece la pena, y de que el vivir interiorizando el mensaje y el estilo de Jesús es vivir la vida en plenitud y que entregándose, amando generosamente, vamos siendo cada vez más él y menos nosotros.